Los astros sentenciaban incompatibilidad.
El amanecer se proclamaba en nuestra contra.
¿Quien, entre todos, estaba a favor
De lo improbable, de lo impensable, de lo imposible?
Dos, éramos.
El amanecer se proclamaba en nuestra contra.
¿Quien, entre todos, estaba a favor
De lo improbable, de lo impensable, de lo imposible?
Dos, éramos.
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