martes, 3 de abril de 2012

Una mesa bajo un techo en el patio de un bar en Palermo. De todos los que éramos solo conocía a Flor. Hacía mucho calor, se largó a llover. De pronto, sonó el tema meloso de un verano, decía “Es para mí la locuraaaa automáticaaaaa…” Nadie bailaba pero no nos importó.  Recién te conocía pero fue una conexión genial de dos que tenían ganas de hacer lo mismo al mismo tiempo: cantar una canción, bailar y mojarse por la lluvia. Fue un paréntesis de puro presente. Después supe un poco de tu dolor y te conté algo del mío. Esa noche terminó de día en algún otro bar y no te vi más.
Hoy, en otra noche de calor en otro bar de Palermo, Flor me cuenta que te suicidaste. Instantáneamente recordé esa canción, la lluvia y el baile. Fue solo eso y fue simple: un rato de dos que se entendieron, que pausaron sus penas el tiempo que dura un baile. Flor me dijo que vos también lo recordabas. 

No hay comentarios:

Publicar un comentario